La importancia de hackear la risa

Por Ana Valenzuela – Aquelarre Chile

Por estos días nos encontramos en medios de comunicación y redes sociales con una serie de críticas a la rutina de Jenny Cavallo, mayormente basado en criterios machistas y en defensa de un ego masculino que resultó trasquilado tras la jornada festivalera. Sin embargo, el panorama es distinto una vez que el humorista a cargo de las risas fue Kramer. Que nos resultaran divertidas o no sus actuaciones es una cuestión subjetiva, pero no es el tema que queremos abordar, sino la hipocrecía de comentaristas – autorizados o no-. Ambas rutinas tienen algo en común: en la mayor parte de la presentación se rieron del actuar de los hombres en el ámbito doméstico.

En el primer caso, saltó inmediatamente una férrea defensa machuna en pos del pobre hombre violentado, tras ver “agredido” su ego por unas cuantas bromas (que además de ser ciertas, en ningún caso resultaron ofensivas), mientras que en el segundo caso, a pesar de tratar incluso con más dureza el tema, las risotadas y comentarios tipo “es cierto que no sabemos hacer nada”. El problema entonces, es el doble estándar. El machito se permite reírse de si mismo y sus defectos, pero no permite que quien recalque sus errores sea una mujer, mientras que nosotras hemos pasado décadas siendo objeto de humillaciones y risas con rutinas humorísticas en muchas ocasiones misóginas. Jenny Cavallo no necesariamente es feminista, pero pero no cabe duda de que el terreno del humor – como el resto de la sociedad – es un terreno machista. Vale, sí, nos quedamos con esto último.

Se sostiene que sólo porque una humorista es mujer y se ríe de los hombres o “cosas de mujeres” es feminista, lo que en ningún caso resulta cierto. Lo cierto es que, reírnos de lo cotidiano y de “los defectos” del género masculino no nos hace “feminazis”, ni resentidas. Sólo intenta reflejar una realidad existente, pero reducida al terreno de lo privado. Hoy lo hacemos presente, porque lo privado también es político.

Las cosas de las que nos reímos son un reflejo de lo más íntimo de una sociedad, de aquellas cosas que nos identifican aunque nos avergüence reconocerlo, un reflejo de los intereses más burdos y hasta primitivos de la sociedad en la que vivimos. Y el humor, como la historia, la escriben los vencedores y, por tanto, no es políticamente imparcial. Es el reflejo de la sociedad en que vivimos, que es profundamente machista, racista y heteropatriarcal y, en este sentido, refleja a los vencedores que son el prototipo de hombre blanco, joven, económicamente independiente y, ojalá, un minaso.

Pero, ¿por qué el humor nos llega tan fácil?

Porque a diferencia de lo que ocurre en una discusión política – seria, argumentativa y hasta a veces, agresiva –, en una rutina humorística se pueden decir las mismas cosas y hasta peores, logrando un cometido totalmente distinto: la risa, y mejor aún, la risa compartida que nos hace sentir cómodos en el ambiente que nos rodea, nos hace sentir parte de una “comunidad”. Porque no hay mejor forma de sentirte “entre los tuyos” o “entre enemigos” que riendo – o no – con ellos. Así, el humor es y ha sido siempre una herramienta de difusión ideológica que, aún cuestionando ciertos aspectos de nuestra sociedad, los ridiculiza y banaliza y, por lo mismo, los hace menos agresivos y por ende más tolerables.

Por ejemplo, hoy resulta difícil encontrar a gente que públicamente se autodefina como machista, homófobo, xenófobo o racista, sin embargo, cuando nos enfrentamos a casos como la última elección presidencial de EEUU, o nuestra propia campaña presidencial del año pasado, nos damos cuenta de que ese tipo de personas están mucho más presentes en nuestra sociedad de lo que pensábamos, a pesar de lo socialmente condenable que pueda resultar.

Pero existe un lugar donde todas estas actitudes e ideas siguen estando permitidas: en el humor. Porque a final de cuentas “sólo es un chiste”, “no es que lo piense en serio”, son bromas que “sólo buscan reírse del otro” y bueno, a quien no le gusta reírse del resto. Ah, claro, a nosotrxs, esos “otros”, los objetos de los chistes, lxs que no somos hombres blancos, heterosexuales, económicamente independientes.

Sin embargo, y a pesar de lo poco gracioso que nos parezca, debemos ser complacientes, reír para no parecer amargadxs, permitir chistes sobre violaciones, violencia, la ridiculización de los homosexuales, el racismo, etc… y sobretodo, tenemos prohibido meternos en el humor, porque reírse de sí mismo y de otros, está reservado para hombres.

chicas riendoA nosotras nos enseñaron a sonreír complacientemente, pero no a ser dueñas de la risa, como lo han sido los hombres durante décadas. Porque no estamos acostumbradas a ser las protagonistas, ni dueñas del humor, un humor que al estar al servicio del poder y la ideología dominante, es un espacio que debemos aspirar a conquistar. La risa debe convertirse en una herramienta al servicio de nuestras luchas.

Por hoy, podemos enojarnos, es nuestro derecho, porque también tenemos derecho a la ira – aunque siempre se haya adjudicado a esta emoción el carácter masculino – pues aunque nos digan que somos amargadas, que no podemos diferenciar un chiste de la realidad, es nuestro deber cuestionarlo, porque es que no entienden: no es chistoso! No nos da risa que digan “lo bueno de ser la fea del grupo, es que soy la última opción en caso de que aparezca un violador” – como dijo Chiki Aguayo el verano pasado – (sí, porque ser mujer tampoco te da derecho a reír de esto, ni te hace automáticamente feminista), ni nos da risa que hagan chistes sobre los femicidios, o sobre la violencia física, psicológica, los celos, etc. Porque al poner estas situaciones en chistes, las normalizamos, banalizamos y les bajamos el perfil, dando pie a que sigan ocurriendo. Y en ese sentido, preferimos que nos llamen amargadas a tener que seguir calladas sonriendo frente a los idiotas que son incapaces de entender la gravedad de las situaciones de las que se ríen.

El humor, es también un terreno de lucha, en el que debemos jugar con los presupuestos culturales, ponerlos en jaque, y comenzar a cambiar el sentido común en la gente que nos escucha. Y es que como dice el dicho “quien ríe último ríe mejor”, y hoy es nuestro turno. Porque estamos hartas de que se rían de las mujeres, de que denosten a las brujas, de que ridiculicen el amor no heterosexual, de que nos vean como un objeto ya no sólo de deseo ni de propiedad, sino también de su risa.

8056847f85e0d7306805e1dd4d3eda05-1-e1493581426297Por eso hoy nos debemos a nosotras mismas el hacernos dueñas del humor, entrar a disputar el territorio del que durante tanto tiempo hemos estado excluidas, y que nos pertenece tanto como a “ellos”. También podemos reírnos de ustedes, es más, podemos enseñarles que reírse de otro, no implica denostarlo, humillarlo ni objetivizarlo como han hecho con nosotras.

Así que a todos ustedes, patriarcales inseguros, les decimos que se preparen, porque cuando cuenten un chiste sexual, sexista, machista, racista y homófobo, les va a tocar recordar que hay una bruja feminista en la sala, que no está dispuesta a seguir aguantando. Que no sólo no se reirá, sino que les disputará el terreno. Cuidado, que su más grande temor se puede hacer realidad.

“Para saber cómo de efectiva es una estrategia no viene mal preguntarse cuánto miedo infunde. Y los hombres machistas no tienen miedo a que nos enfademos con ellos. No temen que nos quedemos serias cuando cuentan su chiste, o que nos vayamos, no les preocupa ser machistas en el terreno de las bromas. Al contrario, eso los pone en una situación que les encanta, que es su lugar natural de exhibición y que buscan activamente. Los hombres machistas no tienen miedo a una mujer enfadada, pero tienen terror a una cosa: a que hagamos chistes más graciosos que ellos, o, lo que es más preciso, a que ellos sean el objeto de la broma. El humor es el mejor caballo de Troya, por eso hagamos mucho humor feminista. Riámonos las últimas y, sobre todo, riámonos mejor” (cita extraída del artículo “Hackear la risa: el humor como arma feminista”, publicado por Clara Serra, responsable del área Estatal de Igualdad, Feminismos y Sexualidades de Podemos, España)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s