8 de marzo: Memoria, conmemoración y rebeldía

Reseña por Valentina Pacheco – Aquelarre Chile

Diversas son las aristas que entregan densidad a la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pues en ello confluyen las distintas formas de hacer memoria en conjunto a las demandas contingentes. Pese a la controversia sobre el origen del 8 de marzo y la veracidad del acontecer histórico, uno de los hitos más renombrados es la huelga de 1908 en Chicago, en donde trabajadoras textiles realizaron una huelga que culminó con el incendio de la fábrica y más de un centenar de mujeres muertas. A raíz de las distintas conmemoraciones que ese hecho conllevó, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague durante el año 1910, se estableció el día Internacional de la Mujer como un mecanismo de lucha contra la represión de la cual eran víctimas las mujeres en general y particularmente las obreras. Sin embargo, cabe destacar que hay un hecho histórico que ha sido invisibilizado por la opinión pública, precisamente por el componente ideológico y revolucionario que contiene, pues el 8 de marzo de 1917 las obreras textiles de Rusia declararon una huelga debido a la escasez de alimentos y en contra de la fuerte represión ejercida por el zar. Las manifestaciones tuvieron un gran alcance que desembocó en la caída del zarismo, por lo cual se considera la revuelta del 8 de marzo como el punto inicial de la Revolución Rusa.

El día Internacional de la Mujer no se instauró por decreto, más bien fueron las mismas mujeres que a través de la lucha constante lo establecieron como un símbolo de identidad, el cual las aglutina más allá de las fronteras a partir de un sentir en común que disputa la tradicional construcción de lo femenino y masculino. Acorde a los procesos históricos que le han dado sentido a esta fecha, la conmemoración del 8 de marzo ha ido cobrando una mayor profundidad, pues la conciencia ha ido escarbando en pasajes subterráneos, públicos y privados, conquistando desde derechos ciudadanos hasta la propia autonomía femenina. En este sentido, la conmemoración es un momento de expresión pública de discursos contrahegemónicos con horizontes emancipatorios, en donde las demandas actuales por el aborto, los gritos ahogados contra los femicidios y la valoración de la mujer como ciudadana, se entremezclan con la memoria histórica obrera.

En el caso chileno diversas han sido las luchas que emprendieron las mujeres. El movimiento sufragista es uno de los más emblemáticos, ya que levantó consignas por la conquista de derechos ciudadanos. El derecho a elegir y ser elegidas. En los siguientes años la participación pública y en política fue teniendo un avance persistente y progresivo sobre todo a cargo de las mujeres de izquierda, quienes tomaron el 8 de marzo como un día de revuelta en donde sus demandas se cruzaron con las de clase. Tras el golpe de Estado de 1973 las mujeres debieron redefinir su aporte en tanto sujeto político en el escenario dictatorial. Dicho contexto exigió la participación y organización de las mujeres de oposición en distintos ámbitos: mayoritariamente ellas fueron las que se encargaron de denunciar la violación a los Derechos Humanos, las pobladoras colectivamente buscaron estrategias para apalear el hambre y las consecuencias de la crisis económica, y también fueron capaces de autoformarse en conjunto a mujeres intelectuales de sectores medios. En este proceso de autoconsciencia, las mujeres evidenciaron un problema de doble opresión: dictatorial y patriarcal, por lo que algunas organizaciones abrazaron el feminismo en términos prácticos e ideológicos.

En los últimos treinta años, la lucha feminista no solo ha tenido que combatir el patriarcado, sino que también el monstruoso avance y afianzamiento del capitalismo a nivel mundial. Bajo la lógica capitalista de mercantilizar las ideas y las luchas, se piensa el 8 de marzo como un día de celebración, en donde los hombres regalan flores, bombones y globos a las mujeres, como si con una sonrisa, en un día específico, se ocultara una larga trayectoria de violencia y marginación. Sin embargo, las propias mujeres hemos sido las encargadas de ir en contra de esas ideas de mercado, contra el distorsionado feminismo que muestran los medios de comunicación y, por qué no, contra la misma historia que nos ha invisibilizado y han querido plasmar en los libros la valiente lucha de las mujeres de la manera más simplista y superficial.

En este día no hay nada que celebrar. Este es un día para recordar, conmemorar y practicar nuestra constante rebeldía, más aun cuando el incremento de la denuncia pública y de la organización femenina/feminista pareciera ser proporcional a la violencia contra las mujeres. Pero aun así, hoy no tenemos miedo de denominarnos feministas, porque es a través del feminismo desde donde abandonamos una posición de sumisión y comenzamos a cuestionar/combatir hasta lo más profundo de la estructura social.

POR UN 8 DE MARZO FEMINISTA

ANTIPATRIARCAL, ANTICAPITALISTA Y ANTICOLONIAL

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Un comentario en “8 de marzo: Memoria, conmemoración y rebeldía

  1. Daniela Escobar dijo:

    No pueden ser mejor estas palabras! creo que los últimos dos párrafos ( pese a que la declaración completa es excelente) declara y enfatiza realmente el rol!!! felicitaciones a la hermana de lucha que escribió y a la tremenda organización. Un abrazo!!

    Le gusta a 1 persona

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